2/1/11

MAGIAS Y MISTERIOS


Autor: © Jesús Alejandro Godoy

El verdaderamente poderoso, se inclina ante el necesitado y se humilla ante el humilde, porque sabe, que su poderío no reside en su actitud, sino en el dictamen de su corazón y en el equilibrio de su alma.

El verdaderamente diestro, enseña su arte al necio sin miramientos y se alegra del logro de su discípulo sin temores ni recelos, porque sabe que su don no reside en sus manos, sino en el espíritu de la sabiduría infinita.

El verdaderamente inteligente, no esconde su saber ante el ignorante, sino que lo impregna de él y celebra sus descubrimientos y adelantos, porque sabe, que su inteligencia real habita en las enseñanzas, que como semillas, deja en las mentes de sus enseñados, y gracias a ellos logrará la inmortalidad que ilumina la verdadera esencia del ser.

El verdaderamente rico, agradece su potestad a lo mundano, empujando al éxito a mentes somnolientas y a espíritus cansados, porque sabe, que su verdadera riqueza no existe en lo que lo rodea ni en lo que obtiene a cambio de su labor, sino, en lo único y verdadero que lo hace alegrarse en sus horas de soledad y hastío, y en las magias que habla su espíritu cuando halla en lo invisible, aquello, que lo material no puede controlar.

El verdaderamente sabio, obra alejado de todo gentío que vocifera sus virtudes y hace alarde de sus dones; y en silencio, le solicita a la vida que sus huellas sean halladas por aquellos que construyen sus horas y sus días en el espíritu del Maestro, donde un día todas las virtudes y los dones retornarán en comunión exquisita al misterio de todo aquello que creemos que nos pertenece; y que jamás nuestro será…