6/1/11

EL LARGO SUEÑO DE ALGUNOS CAMINOS


Autor: © Jesús Alejandro Godoy

Fue necesario obtener, para darme cuenta que no era tan magnífico; fue necesario padecer, para saber que realmente no valía la pena.
Fue realmente vital el perderme, para saber que lo que estaba persiguiendo no era valioso; fue necesario el sufrir por amor, para saber, que el amor se sustenta por sí solo y no se encierra debajo de ninguna piel.
Fue necesario el desastre, para darme cuenta que mis cosas no eran realmente lo importante; fue necesaria la muerte, para dejar de temerle a la vida.
Fue de importancia la traición, para valorar a los que recorrieron mis sombras sin dejarme; fue una revelación la riqueza, para dejar en mí, la verdad sobre ser realmente rico.
Fueron irreemplazables mis demonios para explicar a mi Dios, fueron justificables mis miserias, para disfrutar mi evolución. Fue necesaria mi inacción, para maravillarme con mis obras; fue, necesario el océano, para asombrarme con el rocío de las madrugadas.
Fueron necesarios mis engaños, para darme cuenta que aún faltaba una verdad; fue necesario el silencio, para saber que todo realmente nace cuando la palabra se ha sabido explicar por sí misma, y los hechos despiertan luego de un largo sueño.